Articulo de Ignacio Vasallo | LA RUTA DEL DINERO

LA RUTA DEL DINERO

Los guionistas de Borgen han vuelto a dar en el clavo. “Bedrag”, fraude en danés, ha tomado el relevo  de la mítica serie sobre las interioridades de la política, para airear, y nunca mejor dicho, la corrupción económica en torno a las energías renovables, algo de lo que también tendríamos algo que aprender aquí.

Los distribuidores han optado por traducir el título en inglés “follow the money“ que es una alocución habitual en ese idioma, mientras que en español “La Ruta del Dinero” pierde fuerza. Precisamente la defectuosa versión en castellano de los subtítulos es la mayor crítica que se puede hacer a esta serie cuyas dos primeras temporadas pueden verse en Filmin. 

Consta de tres historias paralelas y convergentes al mismo tiempo. La central es la de una empresa de energía renovable Energreen  aparentemente exitosa pero debido a una  ingeniería financiera fraudulenta, siempre en  busca de subsidios gubernamentales de formas no siempre lícitas; la del policía de la división antifraude que investiga esas ilegalidades y la de dos jóvenes mecánicos delincuentes de talla menor   que están siempre donde no deben estar.

El Director General de Energreen Alexander Södergren interpretado por el conocidísimo, en su país, Nikolaj Lie Kaas  carece de escrúpulos para la obtención de su objetivo de sacar a bolsa la compañía a un precio abusivo para lo que necesita blanquear las cuentas. Se apoya en la recién ascendida Jefa de los servicios legales Claudia Moreno  –interpretada por Natalie Madueño-, la revelación de esta serie, ambiciosa y desprejuiciada que usa su magnífico cuerpo para darse gusto, pero de paso mejorar sus ambiciones profesionales. Su belleza andaluza –su padre es cordobés- contrasta con la expresión controlada propia de las actrices nórdicas. Es como una apasionada sin pasión.

 Para poder limpiar la porquería interior despiden a dos altos empleados del departamento comercial, donde estaban los problemas, tras darles en metálico dos millones de euros -en Dinamarca la moneda sigue siendo la corona- a cada uno y enviarlos a Brasil antes de hacer la denuncia a la policía. Pero los jóvenes mecánicos roban el coche de uno de ellos con el dinero dentro, algo que ellos ignoraban, venden el vehículo y esconden el dinero, pero  ante los problemas surgidos tienen que revelar su existencia al suegro de uno de ellos, propietario del taller donde trabajan para obtener protección.

Mientras tanto el detective, Mads, Thomas Bo Larsen, otro famoso en Dinamarca, no traga  el anzuelo e investiga por su cuenta no siempre dentro de las normas. Los de Energreen se enredan poco a poco en su madeja de mentiras teniendo que tomar medidas cada vez más comprometedoras, los mecánicos, uno austero y otro peligrosamente despilfarrador comprueban que el dinero además de la felicidad también proporciona el peligro  y el detective descubre atónito que su mujer le engaña con el médico que la trata una incipiente esclerosis y que además se niega a volver con él cuándo  la “perdona“, dándose, como no, a la bebida.

Los guionistas han hecho un trabajo admirable. La trama da en el corazón de uno de los asuntos más discutidos en la actualidad y no solo en Dinamarca, la evolución hacia el consumo de energías renovables-recordemos que el país nórdico es líder en granjas eólicas marinas-. Adoptan el formato de las ya famosas novelas policiacas nórdicas en las que detrás de esas sociedades aparentemente casi perfectas subyacen tremendas tensiones de todo tipo y en las que también la corrupción llega a los niveles más altos.

Al mismo tiempo es una alabanza a como se ha llevado a cabo  la integración de los recién llegados. Claudia  Moreno es claramente una danesa de segunda generación que alcanza su elevada posición por méritos propios pero sin que su origen y su nombre tengan nada que ver y el compañero de Mads en la brigada anticorrupción es un niño coreano adoptado, criado en Dinamarca y cien por cien danés.

Y como no un recuerdo de cuál es el papel de la mujer en ese país, que recordando a Borgen, tiene a una como Primera Ministra. Claudia Moreno es siempre la que toma la iniciativa sexual  arriesgándose incluso a ser rechazada por su jefe que prefiera usarla para otros fines – demostrando eso  sí una enorme fuerza de voluntad-la mujer del policía, que parece débil es la fuerte de la pareja y se va de juerga mientras el plancha la camisa del uniforme. Y la periodista que descubre el tinglado y es asesinada por ello, ligue del poli coreano, simplemente le suelta un guantazo por no haberla atendido durante un par de meses. Y para terminar la Jefa de la Brigada Antifraude es eso, la Jefa.

   Ignacio Vasallo    

 

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